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Criadazgo: la forma de esclavitud infantil vigente en Paraguay

Muchos de los indígenas trabajan en condiciones descritas como esclavitud. Foto: Ministerio Público

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Criadazgo: la forma de esclavitud infantil vigente en Paraguay

En Paraguay niños, niñas y adolescentes en situación de pobreza, del interior del país o procedentes de pueblos originarios son entregados a familias pudientes para servir en sus hogares a cambio de techo y comida, con la promesa, casi siempre incumplida, de recibir educación.

Esta forma de esclavitud, conocida como criadazgo, se encuentra aún muy arraigada en la sociedad paraguaya y la pandemia de COVID-19 constituye un nuevo importante obstáculo para la erradicación de esta práctica.

Por Norma Flores Allende

PARAGUAY | K. fue trabajadora del hogar por varias décadas en Asunción y Buenos Aires. Su historia es la de muchas niñas paraguayas.

“Mi mamá tuvo cuatro hijos y yo era la última. Cuando era más grandecita ella me dio a otras personas para que me metieran en la escuela. Mi mamá creyó en la palabra de esas personas”, cuenta a Revista Global.

Sin embargo, la realidad fue otra.

“No tenés tiempo para ir a estudiar. Dicen que te van a mandar a la escuela y nunca te mandan.”

Niñas, niños y adolescentes en esta condición de esclavitud son sometidos a diferentes formas de violencia y discriminación. “Cuando sos ‘criadita’ sos la primera en levantarte y la última en acostarte.  Tenés que hacer todo, comer los restos. Vos nunca te podés enfermar. Vos nunca podés tener hambre. Vos nunca podés tener frío ni calor. Vos no podés jugar, ni salir a la calle sin permiso”, rememora K. Si alguno de los hijos de las familias a las cuales ella servía rompía algo, ella tenía la culpa.

Aún enferma, sufriendo dolores, ella tenía que trabajar.

Esta realidad no ha cambiado en gran medida con los años.

Tradición larga

“El criadazgo sigue siendo una práctica extendida en la sociedad paraguaya, si bien ha aumentado cierta conciencia al respecto especialmente a partir de la apertura democrática”, afirma Mabel Benegas, de Global Infancia.

Aún persisten creencias que legitiman y normalizan este tipo de esclavitud a nivel cultural.

“Todavía se considera al criadazgo como una práctica solidaria, en el sentido de que las familias pudientes supuestamente están apoyando a niñas y niños en situación de pobreza para darles alimentación y educación que de otra manera no tendrían”, explica la responsable de incidencia en políticas públicas y gestión de riesgos de Global Infancia.

2,5 por ciento de todos niños paraguayos

Las últimas estadísticas oficiales disponibles referentes al criadazgo son del 2011 y en aquel entonces la cifra era de 46.993 niños, niñas y adolescentes en esta situación, un 2,5 por ciento de la población infantil. De acuerdo con el viceministro Walter Gutiérrez del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA), en conversación con la Revista Global, existen limitaciones a la hora de obtener datos precisos. La detección se dificulta debido a la naturalización e invisibilización de esta forma de esclavitud presente en la sociedad.

Cabe recordar que Paraguay constituye uno de los países más desiguales de América Latina, con unos de los Índices de Desarrollo Humano inferiores a la media de esa región. En este contexto, la niñez y adolescencia difícilmente pueden acceder a oportunidades de educación. Según UNICEF, más del 60 por ciento de la niñez se ve obligada a dejar la escuela debido a motivos económicos. La pandemia de COVID-19 ha empeorado el panorama propiciando un incremento de la pobreza en la población en general, una mayor deserción escolar y un aumento de denuncias de violencia contra niñas, niños y adolescentes así como de violencia de género.

El Ministerio, de acuerdo con el viceministro Gutiérrez, también apunta a un aumento de alrededor del 20 por ciento del trabajo infantil en las calles como consecuencia de la crisis socioeconómica y sanitaria.

COVID-19 – el último obstáculo

La pandemia representa un nuevo obstáculo para el abandono de la práctica del criadazgo en Paraguay, al exacerbar condiciones estructurales como la pobreza y la desigualdad. Es más, a raíz de la crisis sanitaria la situación del criadazgo en este país puede agravarse.

“No hay estadísticas específicas todavía, pero la pandemia sí es un factor importante que incide”, afirma el alto funcionario a Revista Global.

La esclavitud de niñas, niños y adolescentes en el ámbito doméstico está mayormente feminizada. Más del 80 % de la niñez en esta situación la constituyen niñas. En una sociedad con alta desigualdad de género como la paraguaya, las tareas domésticas y de cuidado son realizadas mayormente por mujeres.

De acuerdo con datos de Global Infancia en el marco de la campaña #NoEsNormal, 9 de cada 10 adolescentes paraguayas víctimas de trata padecieron esta forma de esclavitud en su infancia. En el caso de los varones, estos son empleados para tareas que requieren fuerza física y en áreas rurales tienen además a su cargo el cuidado de ganado y plantaciones.

Respecto a la presencia de esta forma de esclavitud en niñas, niños y adolescentes de pueblos originarios no hay números aún.

“En la última estadística no hubo una caracterización de pueblos indígenas”, aclara el viceministro Gutiérrez.

Niños indígenas – más vulnerables

No obstante, niñas, niños y adolescentes indígenas en esta situación han existido a lo largo de la historia paraguaya y aún existen en el presente.

La historiadora paraguaya Adelina Pusineri menciona el ejemplo de niñas y niños aché-guayakí que han sido capturados y vendidos por paraguayos para el servicio doméstico. Tal fue el caso de la política y líder aché Margarita Mbywangi, exdirectora del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) en el 2008.

Al día de hoy en Paraguay la niñez indígena es todavía más vulnerable que la no indígena: 7 de cada 10 niñas y niños en situación de calle son de pueblos originarios, estando más expuestos así a diferentes formas de violencia y a la trata con fines de explotación laboral y sexual.

Falta de leyes

Paraguay carece de una ley específica contra el criadazgo si bien dispone de un marco jurídico que prohíbe la esclavitud y consagra los derechos de la infancia y la adolescencia, así como derechos laborales. También existe una ley integral contra la trata de personas en tal país.

No obstante, Mabel Benegas de Global Infancia señala que es insuficiente. “Al no existir una ley las personas denunciadas por tener niñas, niños o adolescentes en esta situación de esclavitud no son procesadas”, explica. A pesar de que existe un marco jurídico, los jueces no dictaminan o no toman en cuenta al no existir una legislación específica, aunque sí es posible que los adultos denunciados puedan ser procesados por otras situaciones como diferentes tipos de violencia o no tener la custodia legal. Sin embargo, no pueden ser procesados por criadazgo.

Cambio lento

¿Ha cambiado la situación de las ‘criaditas’? Según K. “es la misma cosa”. Recuerda que en los medios suele ver cada tanto cómo se les tiene a las ‘criaditas’.

“Todos damos por sentado que esa persona le va a cuidar a tu hijo o a tu hija”, expresa.

Pero señala que en el presente hay más conciencia.

“Ahora hay menos criaditas porque se le persigue demasiado a esa clase de personas”, finaliza.

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